Reseña de Death Note

Netflix está de estreno. Y es que llega a su exclusiva biblioteca la adaptación “live action” del manga, y anime, Death Note, dirigido por Adam Wingard, donde un joven encuentra una libreta capaz de eliminar vidas con tan solo poner su nombre en el mismo, en una adaptación que, para muchos fanáticos, estuvo al borde de ser una parodia con clase.

El filme cuenta la historia de Light Turner  (Nat Wolff), un joven  de alto intelecto, y problemático, que encuentra una libreta con su portada de nombre “Death Note”, libreta que tiene el poder de eliminar a las personas al ver su cara y escribir su nombre y la causa de su muerte  en la misma. Con la libreta llega también el demonio shinigami Ryuk (Willem Dafoe), responsable de lanzar el Death Note e instruir a Light en cómo usar la misma, Junto a Light llega Mia Sutton ((Margaret Qualley) quien se une al plan de limpiar el mundo del mal con su alias “Kira”, aunque no sale del  todo bien.

Más allá de ser una adaptación del manga del 2003, creado por Tsugumi Ohba, es un filme que sufre en la historia misma y el  reparto principal. Esta película es más bien un resumen de la misma, abarcando lo más importante y momentos grandes de la misma, como si leyeras la sinopsis de un libro en la parte de atrás del mismo, obviando así algunos detalles importantes del  también anime. Fuera de esto, la calidad de Netflix en la fotografía luce decente como de costumbre, la cual  le hace algo de justicia al filme de 100 minutos.

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Ahora bien, como mencione anteriormente, me atrevo a decir que el punto más débil de la entrega fueron los protagonistas, entiéndase Light y L, un legendario detective de alto intelecto que se obsesiona con encontrar a Kira a como de lugar. Mientras Light luce como un adolecente desconfiado, lleno de miedo y “changuito” (contrario al personaje original del manga) L, interpretado por Lakeith Lee Stanfield (Get Out) raya entre la imitación y la parodia de L,  desde los movimientos corporales hasta la manera en que interactúa con el mundo, dándole una nota exagerada al mismo, dándole a algunos fans de la serie vergüenza ajena.

Si bien buscamos algún punto a favor en este filme, lo es el Shinigami Ryuk, interpretado por Willem Dafoe. El experimentado actor, recordado por muchos como el icónico Green Goblin en “Spider-man”, le hace justicia al personaje, adornando con su natural y escalofriante voz las intenciones del “dios de la  muerte”. Cabe destacar que Ryuk fue hecho a semejanza del actor, por lo que también raya en la perfección de darle vida al mismo.

Death Note es una película débil para el 99% de los fans y entretenida para los que desconocen del manga, mostrando una vez más la capacidad de Estados Unidos en llevar al borde de la destrucción una pieza clásica moderna del manga y el anime, recordando con dolor esos días en que Goku era un adolecente que quiso sorprender a su interés amoroso peleando en una fiesta.

 

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