Muchas dudas abordaban sobre la entrega de Toy Story 4; ¿es necesaria esta película? ¿Dañará el recorrido de nuestros amados juguetes? Hoy, luego de presenciar la misma, les cuento que, aunque no es una “necesidad” para esta, ahora, saga, la realidad es que puntualiza de manera hermosa lo que puede ser el final de la misma.

Woody, ahora como un juguete “dado de codo”, se embarca en una misión por encontrar a “Forky” un juguete creado por Bonnie, heredera de Woody, Buzz y la ganga, quien se ha convertido en su nuevo juguete favorito. Durante esta travesía encontrara nuevos amigos, caras familiares, y una muñeca llamada “Gabby Gabby” quien, a su manera, busca cumplir su propósito como juguete.

Esta nueva entrega de Toy Story presenta nuevos hemisferios que, tanto el director Josh Cooley como el guionista Stephany Folsom, decidieron explorar, como lo es el suspenso (y bastante oscuro) y algunos sub temas que discutiré mas adelante. A pesar de la típica historia del juguete perdido y nuestros héroes al rescate, lo cierto es que estos nuevos conceptos refrescan la fórmula y, claro está, como toda pieza de Pixar, nos llega al corazón.

Duke-Caboom

Nuestros nuevos amigos, tanto como Forky (su franqueza e inocencia es la mejor) como los juguetes de circo caen al dedillo en esta cinta, eso si, deja a nuestros amigos originales como Ham, Rex y compañía, a un lado, esto por enfocarse en el arco de Woody y su gran misión. Otro personaje que sobresale con pocos momentos lo es Duke Caboon, interpretado por Keanu Reeves, quien se integra de manera magistral al elenco de todos conocemos fácil, y posiblemente, se convierta en uno de tus favoritos. (Necesitamos más “voice acting” de Keanu)

Hablando de Woody, es interesante el desarrollo de este personaje en la cinta. A lo largo de esta propuesta, nuestro vaquero favorito es sometido a profundizar su propósito y voluntad. Siendo un juguete que se ha preocupado, casi exclusivamente, por hacer feliz a los niños (su gran cariño por Andy) los temas de autoestima, lealtad, voluntad y libertad, entre otros, abundan entre Woody, Forky y otros personajes, llegando a sacrificios y desiciones de algunos por un propósito en común; la felicidad.

Todo esto está ambientada de una hermosa animación (como de costumbre por Pixar) y su “soundtrack” original, la cual nos saca una sonrisa a la primera que suene.

Toy Story 4 es una película (con sabor a epílogo) que cae cómoda esta saga, y me atrevo a decir que es la más madura entre todas, una oración final a esta hermosa historia que marcó la niñez de muchos, y que siempre nos llevará “al infinito y más allá”.

 

 

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