P.O.V Reseñas

Reseña de The Conjuring: The Devil Made Do It

Por: Christian R. Zayas

Los Warren regresan con un nuevo caso, que no tan solo es basado en hechos reales al igual que
los primeros dos filmes, sino que cumple con las expectativas establecidas por sus antecesoras
pero con un nuevo enfoque intrigante que la hace digna de ser parte de esta franquicia aterradora.

Michael Chaves continúa su colaboración en una de las franquicias más sobresalientes del
género de horror luego de haber hecho su entrada en la dirección de The Curse of La Llorona
(2019) y sustituyendo a James Wan como director en esta tercera entrega directa de The
Conjuring. En esta la trama se centra en el caso del joven Arne Cheyenne Johnson quien enfrenta
cargos por asesinato, convirtiéndose en uno histórico en televisión luego de afirmar que “el
diablo le obligó a hacerlo” e involucrando nuevamente de los Warren en el caso utilizando sus
conocimientos para probar su inocencia y la existencia de lo sobrenatural.

El ángulo detectivesco de las investigaciones de los Warren en las
otras películas, no tan solo continúa presente en esta, sino que es uno de los aspectos más
interesantes


Patrick Wilson y Vera Farmiga como Ed y Lorraine Warren nos entregan otra interpretación
extraordinaria como la dulce y valiente pareja de demonólogos que deberán volver a enfrentarse
a entidades paranormales aterradoras pero que esta vez tal vez no siempre podrían ser
inhumanas, lo cual le da la oportunidad a Michael Chaves de tener un poco más de diversión con
el tono y rumbo de la historia. El ángulo detectivesco de las investigaciones de los Warren en las
otras películas, no tan solo continúa presente en esta, sino que es uno de los aspectos más
interesantes (aún más que los anteriores) ya que en esta ocasión una maldición en proceso los
pondrá a correr contra el reloj mientras intentan descifrar las pistas atadas a la maldición puesta
sobre Arne Johnson y su familia antes de que sea muy tarde.

Algo impresionante que ha logrado la franquicia de The Conjuring ha sido la sensación de que a
pesar que los Warren son los protagonistas realmente nunca han estado a salvo de los peligros
que les asechan; lo cual sigue presente en esta película. Con cada pista que encuentran en el
camino parecen estar cada vez más cerca de algo que casi podría arrebatar la vida de ambos en
cualquier momento o incluso la del mismo Arne Johnson, quien además de enfrentarse a un
juicio también debe luchar por su alma durante todo el trayecto del filme. Además cabe destacar
la actuación de Ruairi O’Connor, quien junto al joven Julliard Hilliard nos regalan algunas de las
mejores escenas de horror y suspenso de la saga. Cada momento que están en pantalla puedes
sentir el miedo, frustración e impotencia de sus personajes ante entidades con las que
simplemente no pueden luchar. La dirección de Michael Chaves juega un papel importante en el
resultado de dichas escenas ya que el manejo de cámara y la duración de las tomas en momentos
claves te mantienen al borde del asiento al igual que en los momentos donde puedes tomar un
respiro sin dejar de ser interesantes cuando vemos las técnicas de investigación de los Warren;
en especial el alcance al que pueden llegar las habilidades psíquicas de Lorraine Warren
haciendo su personaje cada vez más y más impresionante.


Si hubiese un personaje que podría robar tu atención aunque Patrick Wilson y Vera Farmiga
estén en la misma escena, diría que es el personaje que interpreta John Noble ya que es uno de
esos que aunque no tiene tanta participación en la película cada minuto que está en pantalla es
excelente.

Si bien la historia está basada en un caso de la vida real al igual que las otras dos entregas, la
dirección de Michael Chaves continúa elevando el espectáculo “Hollywoodense” que alguna vez
fue más sutil en la primera película y que ha evolucionado siendo cada vez más y más notable de manera diferente en cada filme siendo esto uno de los elementos que podrían favorecer la
experiencia de los espectadores y el trayecto de los Warren en sus casos, ya que en cada película
la amenaza parece ser cada vez más grande, inalcanzable e invencible.

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